Una lengua de origen difuso
El Euskera es la lengua cooficial del País Vasco (desde 1979) y de Navarra (desde 1982) junto con el español. El interés por garantizar su supervivencia y por hacer de ella un signo distintivo de esta región se ha pronunciado en los últimos 40 años, cuando el sentimiento nacionalista se ha acrecedentado. Apartando rasgos políticos, lo cierto es que el Euskera supone un punto de interés cultural inmenso para España en general y el País Vasco en particular. La incertidumbre acerca de su pasado sólo genera hipótesis sobre la que podría ser una de las lenguas más antiguas del planeta.
Hace pocos años se halló el denominado yacimiento de Iruña-Veleia, que seguramente supone la primera referencia histórica del Euskera. En él figuran palabras comunes de idéntica forma de escribir a la actual y su cronología se data, según los expertos, de los siglos III y IV. Supone en principio un adelanto a las lápidas encontradas en habitantes romanos de la península Ibérica siglos posteriores, que ya llevaban algunos nombres de origen vasco.
Aunque el País Vasco ha permanecido en un pequeño reducto geográfico, su extensión llegó a abarcar desde Cantabria hasta casi Cataluña y, por el norte, hasta el río Garona francés. Sin embargo, la llegada de los romanos y de sucesivos pueblos supuso una pérdida en su práctica y la pérdida de territorio por parte de los que entonces hablaban el idioma.
Aún así, su origen real sigue siendo un auténtico misterio. Teniendo en cuenta que la historia cataloga a la península Ibérica como un territorio cuyos nativos llegaron de África y de Centroeuropa, sigue en el aire la posibilidad de que el Euskera guarde esta última procedencia. No se ha encontrado ninguna demostración al respecto, pero son muchos los que tienen la creencia firme de que el Euskera tiene origen caucásico o berever, lo que situaría en Europa Oriental (hasta prácticamente Turquía) la posible cuna de este idioma. Las invasiones de pueblos de origen indoeuropeo podrían haber acabado con toda huella del Euskera en esa zona.

Cuando los ángeles lloran
Francisco Alves Mendes Filho, conocido como Chico Mendes, es uno de los personajes más importantes de la defensa por el medio ambiente a lo largo de la historia. Sus apenas 44 años de vida fueron muy intensos teniendo en cuenta el papel que jugó en la política y la controversia que generó su asesinato.
El grupo mexicano Maná homenajeó a este activista de la defensa de la naturaleza con su album y su canción denominados “Cuando los ángeles lloran”, en los que rememoran la participación de Chico Mendes defendiendo la Amazonia y reivindican el brutal tratamiento sobre la naturaleza, como representa el disco anterior “¿Dónde jugarán los niños?”.
Chico Mendes fue un recolector de caucho más de los cientos de miles que vivían en el Amazonas a mitad del siglo pasado. La abusiva tala de árboles practicada sobre este “pulmón” de la Tierra desplazó de su hábitat a las tantísimas tribus que vivían allí y dejó una huella perfectamente visible desde la vista del satélite. El conflicto de intereses generados sólo dejaba a los nativos de allí con dos opciones posibles: aceptar cantidades ridículas de dinero y trasladarse muy lejos de sus casas y trabajos o hacer frente hasta que los “matones” contratados por los terratenientes acabasen con sus vidas.
En el caso de Chico Mendes la fortuna estuvo de su parte. Él tuvo la suerte de entablar amistad con un refugiado político que le enseñó a leer y escribir. Ese fue un buen punto de partida para que nuestro personaje ingresase en un sindicato y a partir de ahí ascendiese escalones en el mundo de la política. El Banco Mundial financió la construcción de la carretera BR-364, que suponía una auténtica brecha dentro de la frondosa Amazonia. Desde Estados Unidos se inició un movimiento ecologista contra esta obra y siguieron de cerca la figura de Chico Mendes. Así fue como un recolector de caucho acabó viajando por el mundo (Estados Unidos, Londres…) para entrevistarse con los políticos más importantes y recibir un premio de la ONU.
Desgraciadamente, la historia de Chico Mendes acabó como la de la mayoría de los sindicalistas de la selva. En 1988, fue asesinado en su casa de Xapurí y a partir de ahí se inició un fenómeno de protesta y conciencia medioambiental a lo largo del planeta.
El castigo entendido como paraíso
Acaba el verano, la lucrativa temporada de los negocios de hoteles y restaurantes a pie de la costa. La playa sigue siendo el destino preferido por la gran mayoría en verano, independientemente de la subida de precios y esa recesión económica que dice acusar el sector del turismo.
De veras merece la pena detenerse a pensar acerca del sentido de “disfrutar” los días de vacaciones a orillas del mar. Más allá de la dificultad que supone encontrar alojamiento en temporada alta, es complicado pensar los beneficios que supone la actividad de playa en verano.
Más allá de toda exageración, de verdad si nos planteásemos acudir a la playa como castigo nos parecería una verdadera tortura. La frescura que aporta zambullirse en el agua no es para nada comparable con el calor mareante que se vive al sol, la inquietante necesidad de encontrar un modo de hacerse con la sombra o la el abrasante sufrimiento de los pies sobre la arena.
A favor queda también el atractivo bronceado sobre la piel; pero ni mucho menos el paraíso se diseñó con más de cinco días bajo el sol para aquellos que más les cuesta conseguir el cartel moreno.
Total, que el próximo año volveremos a la playa pero habrá que someterse a la dosis en su justa medida; no vaya a ser que las vacaciones se conviertan en sufrimiento.
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La envidiable practicidad norteamericana
El pulso que mantiene Estados Unidos con Europa a nivel económico no se traduce en cuanto a sociedad se refiere. Los habitantes norteamericanos no rehúyen de sus raíces europeas si las tienen y envidian el estilo de vida y las tradiciones que se han forjado en el viejo continente. La admiración es correspondida: los europeos tienen en Estados Unidos un destino de lujo para sus viajes y para progresar a nivel profesional.
Precisamente en este sentido, en los intercambios entre unos y otros, salen a relucir las virtudes norteamericanas, esas mismas que han convertido una colonia inglesa en la mayor potencia económica a nivel mundial.
Los americanos, como a ellos les gusta que les llamen (demasiado generalizar), han sabido hacerse grandes a través de su sentido práctico del desarrollo y el progreso. Un ciudadado medio no aspira a un nivel alto de cultura ni a un amplio campo de sus conocimientos; más bien sabe alcanzar el éxito en la faceta que le corresponde en el mundo y no se limita a ver más allá de esa rigurosa visión. La especialización llevada hasta el extremo es lo que ha impuesto el nombre de Estados Unidos a lo largo del planeta.
Así se demuestra el polémico pero eficaz sistema educativo estadounidense. Realmente su línea de actuación ha dado lugar a una pasmosa incultura en la sociedad norteamericana en general, pero ha convertido a sus alumnos en futuros hombres de provecho desde el primer momento. Allí se da prácticamente la espalda a la cultura que pueden llegar a transmitir, por ejemplo, la historia, la geografía o la filosofía. Sin embargo, todos aprenden obligatoriamente a conducir, manejar ordenadores o se les encamina para aprender nuevos idiomas; cosas esenciales en la vida mundana que en Europa se acaban aprendiendo demasiado tarde y por cuenta propia.
¿Por qué el cielo es azul?
El cielo es azul y esto lo sabemos todos. Pero, ¿por qué?. Antes de escribir esta entrada e informarme al respecto yo tampoco hubiera podido contestar a esta pregunta, pero creo que es algo que deberíamos saber, así que aquí va la primera entrada de este blog:
Evidentemente los rayos solares no son azules, por lo que suponemos que algo tiene que pasar con la luz desde que entra en la atmósfera hasta que llega a nuestros ojos. Al mismo tiempo nos podríamos preguntar porque es rojo al amanecer y atardecer.
El color del cielo es debido a una interacción de la luz solar con la humedad de la atmósfera.
La luz solar es blanca (también llamada policromática; que son todos los colores del arco iris). Al pasar la atmósfera la luz tiene que atravesar el aire para llegar hasta nosotros. Según se va acercando a la superficie terrestre, las partículas del aire están mas densas. Cada color tiene una longitud de onda y según ella una desviación y así que hay rayos de luz de todos los colores del arco iris. El azul y el violeta son los que tienen la longitud de onda más corta, por lo que al chocarse con las partículas del aire, la desviación es máxima. Cada vez que los rayos azules/violetas chocan con las partículas del aire se desvían y así sucesivamente hasta llegar a la superficie terrestre. Al llegar a nuestros ojos, no parece que los rayos procedan del sol, sino del cielo entero. Según esta teoría el cielo debería ser violeta ya que tiene una longitud de onda más corta que la azul, pero hay mucha más luz solar violeta que azul y nuestros ojos son más sensibles a la luz azul que a la violeta.
Los rayos amarillos y rojos en cambio tienen una longitud de onda mucho más larga, por lo que casi no sufren desviación por las partículas del aire y van directamente del sol a nuestros ojos, lo que nos hace ver el sol de un color amarillo.
Al anochecer/amanecer hay más posibilidades que la luz solar se desvíe porque en el camino que recorre las partículas del aire están más densas. En estas condiciones los rayos solares sufren mucha más desviación y ni el amarillo llega en línea recta desde el sol a la superficie terrestre. El rojo es ya el único color que no se desvía. Por lo que el cielo parece ser amarillento y el sol rojizo.
Al llegar los rayos solares a la superficie terrestre, cada artefacto refleja una longitud de onda específica y las demás las absorbe. La luz de la longitud de onda reflejada es la que va a determinar el color de dicho objeto, por ejemplo las hojas de los árboles reflejan el verde y absorben los demás colores, por lo que parecen verdes, etc…
El blanco se da si un objeto refleja todos los colores y el negro si los absorbe.

