¿Amor? o… ¿solamente un capricho de nuestras hormonas?
Amor. ¿Qué es?. ¿Atracción por alguien?, ¿como si tuvieras mil mariposas en la tripa?, ¿un sentimiento de felicidad constante?, ¿el sentimiento que el corazón te late cada vez más rápido?… Hay tantas maneras de definirlo y todas son correctas. Para todos nosotros nuestro amor es especial, siempre creemos que es mejor que el que se tienen las demás parejas, que nos queremos más. Pues se ha demostrado científicamente que todos experimentamos lo mismo y que se lo debemos todo a nuestras hormonas.

Según los científicos hay tres etapas en el amor: la lujuria, la atracción y el apego.
Las hormonas que influyen en la primera etapa son el estrógeno y, sobre todo, la hormona masculina: la testosterona. La testosterona también la tienen las mujeres. Estas hormonas las tenemos todos, al igual que los animales, y provocan la atracción por lo sexual.
En la siguiente etapa, en la que ya nos sentimos atraídos por una persona en especial está dirigida la feniletilamina que secreta sustancias como la dopamina. Por ello nos sudan las manos, sentimos miles de mariposas en el estómago y nos derretimos con solo escuchar hablar de la persona en cuestión. La noradrenalina en especial es la que hace que nos sintamos a gusto y seguros cuando estamos en compañía de esa persona. La dopamina incrementa la presión sanguínea, por lo que respiramos más rapidamente y, al asimilar demasiado oxígeno, nos da el sentimiento como si estuviéramos flotando. En un estudio hecho a 17 mujeres y hombres en los primeros días de comenzar una nueva relación, se ha demostrado que hay una intensa actividad en el núcleo caudado derecho y en el ventral tegmentado, que tiene altos niveles de dopamina. también se ha demostrado que los cerebros femeninos tienen respuestas más emocionales y los masculinos respuestas más relacionadas con la excitación sexual.
En la última etapa, las hormonas que actúan son las que se liberan principalmente en los partos, al amamantar y en los orgasmos. Son la oxitocina y la vasopresina. Son las que nos hacen sentir afecto y cariño hacia la persona elegida.
Todos estos procesos bioquímicos tienen su fin, a veces al año, a los dos o a los tres años. En este momento es cuando hay que luchar para que el proceso no sea solamente bioquímico sino algo más, lo que se consigue con los intereses en común, la buena convivencia, la costumbre de estar con aquella persona, etc.
También se ha comprobado que las personas que tienen una buena vida amorosa son más felices y generalmente tienen más éxito laboral.
Así que ya sabéis, a disfrutar del amor, que, aunque solo sea un proceso bioquímico, es uno de los mejores sentimientos que hay.