Un perro héroe
Ayer, en Melbourne (Australia), se incendió una casa y, por suerte lograron huir los habitantes y la mayoría de los animales. Pero se quedaron dentro cuatro gatitos recién nacidos y Leo se quedó al lado de la caja de cartón hasta que los bomberos lograron entrar y salvar a los gatitos. Su valentía casi le costó la vida ya que tuvieron que revivirle, pero ahora están todos en perfecto estado. Este perro nos ha demostrado a todos que lo que se dice que los perros y gatos siempre se llevan mal es mentira.
Estas cosas demuestran lo buenos que son los animales, que mientras todos huyeron (incluso la familia salió sin salvar los gatitos) y Leo se quedó allí a pesar de todo el humo y las llamas. Esta foto la hicieron cuando todos ya están a salvo y Leo está otra vez con sus gatitos.

El encantador castillo de Enya
Enya es una de las cantantes más importantes que hay en el Reino Unido y en el planeta en general. Su estilo “new age”, totalmente desmarcado del pop comercial, ha sido capaz de convertirle en una de las artistas que más vende. La irlandesa ha puesto banda sonora a algunas películas y anuncios (como “El Señor de los Anillos”) y, de hecho, su discográfica es la Warner Bros. Uno de los hechos más sorprendentes de Enya es que no realiza nunca conciertos y evita en la medida de lo posible las apariciones públicas.
La introversión de Enya se refleja en su estilo de vida. La cantante irlandesa vive a las afueras de Dublín, en Killiney, en un Castillo que compró por aproximadamente 4 millones €. Ha empleado una increíble cantidad de dinero en convertirlo en un lugar infranqueable para conservar al máximo su intimidad y evitar en la medida de lo posible el ruido de los fans cuando se presentan a las afueras de su hogar.
El castillo es actualmente conocido como el castillo de Manderley, cuyo nombre le puso Enya en honor a la película Rebecca. Tuvo que ser reconstruido por un incendio en 1924 y, aparte de por su extension, supone una construcción realmente admirable.
![]()
La crisis está en la dirección

La crisis económica hace mella a nivel mundial. Se puede decir que el planeta vive una recesión a nivel global que está afectando de gran manera al sector financiero y ha propiciado en las últimas semanas las caídas de numerosas entidades de crédito de gran tamaño. Ahora entran en juego los especialistas en Macroeconomía para poner en práctica los instrumentos que alivien las consecuencias de la crisis. No son pocos los gobiernos que han tenido que intervenir últimamente para evitar la caída de algunos importantes bancos.
Realmente resulta creíble y lógico que existe una crisis que no se sabe si durará más o menos tiempo y que dio sus primeras sacudidas en Estados Unidos. El eco ha llegado notablemente a Europa y Oriente y, teniendo en cuenta lo que esto supone, ya se puede hablar de crisis internacional. Sin embargo, hay sucesos que no se explican y que parece que todo se argumenta por el simple hecho de atravesar una mala época.
La caída de tantos bancos en la Bolsa en las últimas semanas carece de sentido alguno. Precisamente si algún sector está salvaguardado de cualquier tipo de crisis, ese es la banca. Su negocio, a decir verdad, no entiende de ciclos. La actividad bancaria siempre tiene que generar beneficio: en crisis escogiendo con mucho rigor sus clientes y en expansión garantizando los cobros a largo plazo. Los préstamos y otros productos bancarios siempre son demandados y si se producen impagos es porque la entidad no toma las medidas de seguridad suficientes. Que un banco, a estas alturas, se caiga en la bolsa significa una gestión incompetente por parte de sus puestos directivos.
Seis millones de regalo
La Guardia Civil sigue practicando con suma facilidad el juego de recetar multas, hasta el punto de hacerlo utilizando una norma de Tráfico que se ha quedado obsoleta y que la DGT no tiene prisa en cambiar porque supone unos interesantes beneficios. Resulta que, todavía, es obligatorio llevar luces de respuesto para los faros del coche. De no ser así, la Guardia Civil puede establecer al conductor del vehículo una multa de unos 90 euros rebajables a 65 si se paga en el mismo momento. El problema reside en que hay que tener en cuenta que los vehículos fabricados en los últimos ocho años, en su gran mayoría, remiten al conductor a que se dirija al taller para cambiar las luces y que no lo haga por su propios medios. En resumen: es obligatorio llevar unas luces de respuesto que no se saben instalar.
Los coches han cambiado mucho en los últimos años y ahora se exprime al máximo el tamaño de la parte delantera del vehículo. Eso hace que ya no valga con abrir el capó, desatornillar y poner el repuesto. En algunos vehículos es necesario incluso instalar la nueva bombilla accediendo desde debajo del coche. Normalmente resulta imprescindible desmontar más piezas del vehículo para cambiar los faros y es por eso que las marcas ruegan al conductor que se dirija al taller para que lo haga un mecánico profesional.
Además, Tráfico no tiene en cuenta todavía el surgimiento de las cada vez más comunes luces de leds o de xenón. En este caso, ni siquiera tiene sentido tener una luz de recambio puesto que a buen seguro seguirán funcionando cuando el coche ya haya terminado su vida útil. Sin embargo, según esta normativa, resultaría necesario tener recambio también de este tipo de luces. Un recambio bien caro y que no va a hacer falta, pero obligatorio. Entre tanto, Tráfico ya ha facturado seis millones de euros en multas de este tipo si tenemos en cuenta los últimos cinco años, que son aquellos en los que ha sido evidente que la norma se ha quedado antigua.