Seis millones de regalo
La Guardia Civil sigue practicando con suma facilidad el juego de recetar multas, hasta el punto de hacerlo utilizando una norma de Tráfico que se ha quedado obsoleta y que la DGT no tiene prisa en cambiar porque supone unos interesantes beneficios. Resulta que, todavía, es obligatorio llevar luces de respuesto para los faros del coche. De no ser así, la Guardia Civil puede establecer al conductor del vehículo una multa de unos 90 euros rebajables a 65 si se paga en el mismo momento. El problema reside en que hay que tener en cuenta que los vehículos fabricados en los últimos ocho años, en su gran mayoría, remiten al conductor a que se dirija al taller para cambiar las luces y que no lo haga por su propios medios. En resumen: es obligatorio llevar unas luces de respuesto que no se saben instalar.
Los coches han cambiado mucho en los últimos años y ahora se exprime al máximo el tamaño de la parte delantera del vehículo. Eso hace que ya no valga con abrir el capó, desatornillar y poner el repuesto. En algunos vehículos es necesario incluso instalar la nueva bombilla accediendo desde debajo del coche. Normalmente resulta imprescindible desmontar más piezas del vehículo para cambiar los faros y es por eso que las marcas ruegan al conductor que se dirija al taller para que lo haga un mecánico profesional.
Además, Tráfico no tiene en cuenta todavía el surgimiento de las cada vez más comunes luces de leds o de xenón. En este caso, ni siquiera tiene sentido tener una luz de recambio puesto que a buen seguro seguirán funcionando cuando el coche ya haya terminado su vida útil. Sin embargo, según esta normativa, resultaría necesario tener recambio también de este tipo de luces. Un recambio bien caro y que no va a hacer falta, pero obligatorio. Entre tanto, Tráfico ya ha facturado seis millones de euros en multas de este tipo si tenemos en cuenta los últimos cinco años, que son aquellos en los que ha sido evidente que la norma se ha quedado antigua.