La crisis está en la dirección

La crisis económica hace mella a nivel mundial. Se puede decir que el planeta vive una recesión a nivel global que está afectando de gran manera al sector financiero y ha propiciado en las últimas semanas las caídas de numerosas entidades de crédito de gran tamaño. Ahora entran en juego los especialistas en Macroeconomía para poner en práctica los instrumentos que alivien las consecuencias de la crisis. No son pocos los gobiernos que han tenido que intervenir últimamente para evitar la caída de algunos importantes bancos.
Realmente resulta creíble y lógico que existe una crisis que no se sabe si durará más o menos tiempo y que dio sus primeras sacudidas en Estados Unidos. El eco ha llegado notablemente a Europa y Oriente y, teniendo en cuenta lo que esto supone, ya se puede hablar de crisis internacional. Sin embargo, hay sucesos que no se explican y que parece que todo se argumenta por el simple hecho de atravesar una mala época.
La caída de tantos bancos en la Bolsa en las últimas semanas carece de sentido alguno. Precisamente si algún sector está salvaguardado de cualquier tipo de crisis, ese es la banca. Su negocio, a decir verdad, no entiende de ciclos. La actividad bancaria siempre tiene que generar beneficio: en crisis escogiendo con mucho rigor sus clientes y en expansión garantizando los cobros a largo plazo. Los préstamos y otros productos bancarios siempre son demandados y si se producen impagos es porque la entidad no toma las medidas de seguridad suficientes. Que un banco, a estas alturas, se caiga en la bolsa significa una gestión incompetente por parte de sus puestos directivos.